SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
El palacio de los Gurrea de Argavieso está situado en un extremo del núcleo urbano sobre un gran promontorio rocoso que domina la población. Esta meseta se encuentra algo separada del caserío, por lo que algunos autores, como Cristóbal Guitart, señalan que la calle que conduce hasta el palacio sería un antiguo foso del primitivo castillo.
El palacio es de fábrica de excelente sillería y presenta planta irregular asimilable al rectángulo, aunque con una solución achaflanada en los flancos que miran al oeste. Los lados oscilan entre los treinta y quince metros, con una altura uniforme de cuatro plantas que le confieren gran envergadura.
Se alza sobre un podio reforzado también con sillares, visibles en su flanco norte, dispuesto por paños ataludados de sillería donde se observa una puerta en arco semicircular con salida al campo.
El acceso se realiza al este del edificio, atravesando una estrecha vía para llegar a la puerta de ingreso. La puerta es de grandes dovelas y presenta arco ligeramente apuntado, en cuya clave se observa el blasón familiar de sus propietarios, los dos lobos de los Gurrea. Esta puerta estaba flanqueada por dos torreones, uno de ellos transformado en vivienda desde hace décadas y en la actualidad todavía habitada; al otro torreón se accede desde un pasadizo contiguo a la puerta de ingreso, donde quedan las bodegas del sótano cubiertas con bóveda de cañón.
Tras la puerta de ingreso se da acceso mediante un pasillo cubierto, al zaguán a cielo abierto, al sur de este patio se abre una puerta adintelada entre columnas estriadas coronada por relieves trabajados en yeso, y cuyo promotor fue Juan de Gurrea en 1550. Una escalera de piedra lleva al primer piso, donde existía una capilla hoy desaparecida y donde estaría la planta noble. Otra escalera, que parece de servicio, lleva a un espacio donde se observa un horno u hogar.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002